lunes, 15 de abril de 2013

Alonso reina en china.






Fernando Alonso consiguió su décima victoria con Ferrari, que le sirve para situarse tercero del Mundial, a nueve puntos de Sebastian Vettel, que remontó desde el noveno al cuarto pero no alcanzó el podio. Räikönnen y Hamilton completaron la ceremonia en la que sonó el himno español.
Fue el desquite por el error de Malasia tres semanas antes, donde el asturiano tuvo otra oportunidad de victoria. También la confirmación de que el F138 puede ser calificado como el coche más consistente de la parrilla tras pasar por tres circuitos muy diferentes.
Alonso saltó del tercero al segundo en la salida, donde pasó a Kimi Räikkönen, al igual su compañero Felipe Massa. Desde allí hasta el liderato sólo hubo cinco vueltas, las que tardó Hamilton en comerse las gomas blandas y entrar a boxes.
Fernando lo haría una después y regresó décimo, desde allí comenzó una remontada en la que adelantó en pista a Di Resta, Pérez, y Button para tomar un liderato sólido que sólo dejó puntualmente. La diferencia de estrategia hizo que Vettel tomara por dos veces el primer puesto, coincidiendo con las paradas posteriores del asturiano, pero en ambas se deshizo de él en la misma pista sin despeinarse.
Finalmente, la táctica a la defensiva de Red Bull no dio el resultado buscado del podio y tras una última detención, la tercera de Seb, para colocar las gomas blandas como obliga el reglamento, tanto Kimi como Hamilton pudieron rebasar al tricampeón y, no sin dificultades finales, mantenerlo detrás hasta la bandera a cuadros. Pese ello, Vettel sigue bajo investigación por adelantar en la recta trasera con banderas amarillas.
Para Fernando fue uno de los triunfos con menor oposición de su carrera, gracias a una gestión milimétrica del desgaste de neumáticos, que están definiendo como nunca antes el campeonato del mundo en su inicio. Massa, perjudicado por el tráfico y por cierta desidia, acabó sexto, pero Ferrari tiene coche para ganar carreras y esa es la mejor noticia posible para Alonso.
Webber, que salió desde el 'pit lane' tuvo que abandonar en la vuelta 16 tras tres paradas, un accidente con Vergne y la pérdida final de un neumático que a punto estuvo de provocar una colisión múltiple. Parece que la suerte le ha dado completamente la espalda al australiano.



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